
(debe recitarse una vez cada veinticuatro horas, entre el mediodía y la puesta del sol. de pie y mirando hacia Tierra Santa. Lavarse las manos y la cara previamente)Soy testigo, oh mi Dios, de que Tú me has creado para conoceerte y adorarte.Soy testigo en este momento de mi impotencia y Tu poder, me mi pobreza y Tu riqueza.No ahy otro más que Tú, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo.Bahá'u'lláb
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